Te creo, pero no lo siento.
Hoy es uno de esos dias que siento que si no escribo definitivamente vomito.
Hoy es uno de esos dias que siento que si no escribo definitivamente vomito.
Si, amiguitos y amiguitas...sobreviví. Sobreviví a uno de esos momentos para los que nadie te prepara...el casamiento de mi hermana menor.
Jaja, si, claro. Que idiotez! Dirán. Me inporta un huevo realmente lo que opinen. Cuando sos la fucking hermana del medio y se casan todas tus hermanas -y tengo muchas-, cuando se casa la menor no se te pasa desapercibido.
Lo cierto es que por más que el casamiento no sea un objetivo en tu vida, que te hayas dado cuenta que tener críos no es para vos. Por más que estés en otro momento de tu vida, llegar a la Iglesia en el auto de tu hermana con su reciente esposo a ver a tu hermanita menor casarse, y ser la única soltera (si, la unica), no es gracioso.
Hoy me di cuenta que me afectaba. Me di cuenta porque estaba irritable. Inculuable diría Carlitos. Y no importa cuanto me convenza de no querer engancharme con nadie ni con nada porque en un año quiero irme de viaje, a veces darte cuenta que tu vida no encaja con la de los que te rodean, duele.
No se si duele en el alma o en el ego. Pero hasta me hizo pensar que estaba mejor con el enemigo. Si, a ese punto.
Duele en la boca del estómago y en la sonrisa. Duele en el sueño que no llega. Duele en las ganas de un abrazo de verdad. En la mirada de la gente que se da cuenta que te duele. Duele en las palabras de una madre que te dice que sos la unica que le queda soltera y que por eso tiene que piropearte, para que no te sientas mal. Duele en pensar si es que hiciste algo mal, si hay algo malo con vos, o que mierda pasa en el mundo para no haber encontrado a esa persona que te hace sentir plena.
Duele. Duele y mucho.
Pero sobreviví...y eso no es poca cosa...
Hoy es uno de esos días en los que no puedo conmigo misma...
Hay alguna cápsula que congele el tiempo para meterme adentro a dormir y despertarme dentro de un siglo?
Fucking feelings
Un día estoy en mi habitación, mirando la tv y una película te trae. Quizás una canción. Quizás un recuerdo. Quizás simplemente vienes a mi mente.
Y es que a veces es tan difícil sacarte de mi vida... a veces me queman las ganas de un abrazo tuyo. A veces solamente quiero perderme en tu mirada.
Son más las veces que no existis, que no estas. Pero a veces, cuando la maldita suerte te cruza en mi camino, de repente, siempre poco improvisada y disimulada, ahí, todo eso que yo aplicada y cuidadosamente construi, se derrumba. Ese castillito que me cuesta tanto levantar, se cae. Y me quedo desnuda. Otra vez con la sensación de impotencia y desesperanza, porque pareciera que nunca vas a irte de mi vida... no importa lo que haga.
Y te quiero. Si, te quiero. Y aunque nunca vayas a ser mi felicidad, siempre habrás sido esa persona que me enseñó que el amor no hace milagros y que nunca más quiero volver a perderme a mi misma.
Porque tu amor me hizo perderme, pero también me hizo encontrarme. Libre, liberada, fuerte, valiente. Gracias por eso.
Hace días encontré tu carta. La carta en la que (al fin) me confesaba tu amor. Y llore, como cada vez que la leo. Llore por vos. Porque me duele en el alma que seas tu propia barrera. Espero que todo eso que buscas, sea mejor que lo que dejaste en el camino. Siempre fuiste un poco cobarde para elegirlo.
Te quiero. Si, te quiero y te lo digo de nuevo. Te quiero. Y daría lo que fuera por un abrazo. Pero se que sólo debo conformarme con la idea que estas líneas alguna vez te lleguen y pienses: que loco! Es justo lo que yo siento...
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